MIRADA ATRÁS

He vuelto a olvidarme de mi compromiso con este blog y he dejado pasar varias semanas desde la última vez que escribí en él. La verdad es que, gracias a las buenas condiciones para la escalada en hielo y mixto de este invierno, apenas he tenben-point-fiveido tiempo de ponerme frente al ordenador para escribir sobre algunas de las cosas que he ido haciendo. En estas últimas semana he podido disfrutar de la compañía de Guzmán, Oscar y Fidel en un viaje a Escocia en el que, a pesar del mal tiempo, conseguimos escalar una de las mejores vías del Ben Nevis; Point Five Gullly (V/5). La verdad es que durante el viaje hubo más días de visitas a los supermercados y pubs de Fort Williams que a la cara norte del Ben Nevis pero finalmente, a base de paciencia, obtuvimos nuestra recompensa y pudimos escalar la que para algunos (sobre todo los Escoceses) es la goulotte más bonita del mundo.
largo3-point-fiveDespués de este viaje, volví a casa, al Circo de Gredos, con ganas de retomar algunos proyectos que tenía pendientes desde hacía bastante tiempo, entre ellos estaba repetir la vía Welcome to the Violence (IV/5 ó M5+). Ya llevaba varios años mirando con los prismáticos su trazado desde el refugio e intentando convencerme de que a pesar de que no huibiese mucho hielo se podría escalar. Casualmente esta vía fue abierta por Bolo y Esther después de un viaje a Escocia por lo que pensé que a nuestro regreso del Ben Nevis y, aprovechando que la vía parecía estar en mejores condiciones que en los últimos inviernos, podría ser un buen momento para intentarlo.

llegando-a-welcomeHice una llamada a Jorge y, a pesar de que en el primer momento se resistió a mi propuesta, a última hora del día me llamó para confirmarme que nos veríamos el día siguiente a primera hora de la mañana en Gredos. En unas tres horas subimos hasta la base del Cuchillar de las Navajas y nos plantamos debajo de nuestro objetivo. El primer largo mide unos 45 metros y no tenía más de 2 ó 3 cubiertos de hielo. A pesar de ello, tenía unas ganas irresistibles de comenzar. En cuanto empecé a empotrar las hojas de mis piolets en las fisuras de los primeros metros me dí cuenta de que no era tan fiero el león como nos lo habían pintado, en todo momento se podían colocar buenos seguros, los piolets inspiraban tranquilidad colocados sobre buenos gancheos y la verticalidad de la vía y los movimentos atléticos hacían que disfrutase de cada metro. largo1-welcomeFinalmente, llegué a la repisa de la primera reunión deseando que el largo durase otros 40 metros iguales a los anteriores. Después de unos cuantos años pensando en esta vía y este largo, por fín me encontraba en la primera reunión, habíamos desvelado el secreto de la Welcome y ya solo nos quedaban otros dos largos más fáciles para conseguir escalar esta vía. Todo sucedió como estaba previsto y por fín alcanzamos la soleada cresta del Cuchillar de las Navajas y disfrutamos de las vistas de la vertiente sur entre risas y abrazos.

 

hugo-norte-almanzorCuando parecía que el invierno llegaba a su fin y que había que cambiar los crampones por los pies de gato. La semana pasada el Circo de Gredos volvió ha sorprenderme y me regalo otro de esos días inolvidables. Esta vez la vía fue una de las clásicas de Gredos, la norte del Almanzor pero el compañero era excepcional; Hugo Morales, el hijo de 10 años de Oscar. En su último cumpleaños le prometí a Hugo que este invierno subiría con él al Almanzor y, como lo prometido es deuda, aprovechamos las vacaciones de Semana Santa para hacer la ascensión. La verdad es que al principio no sabía con seguridad si subir por la normal, la canal este o la norte, quería que Hugo se lo pasase bien y disfrutase del día sin tener que “pelear” demasiado. En cuanto dejamos el refugio la duda quedó resuelta, Hugo daba por hecho que íbamos a escalar la Norte y no iba a yo a quitarle esa ilusión. Ya me hubiese gustado a mi tener la tranquilidad y la serenidad que muestra Hugo cada vez que salimos a escalar, aún no le he visto ponerse nervioso o dudar ante algún paso de una vía. con-hugo-almanzor2Con la misma soltura con la que escala las placas de granito de la Pedriza o la Cabrera, clavaba su piolet en cada metro de hielo de la norte del Almanzor, parecía que llevaba años haciéndolo y realmente era su primera vez. En dos horas y media desde el refugio, llegamos a la cumbre del Almanzor. Después de los correspondientes abrazos, fotos y risas nos comimos el bocata que nos había preparado Oscar y comenzamos el descenso para encontrarnos con él y con Victor (segundo hijo de Oscar) lo antes posible. Otra vez más abrazos y risas y a celebrarlo todos juntos al refugio, si es que al final, lo nuestro más que escalar es celebrar lo que escalamos.

 

Hasta pronto….

EN EL CIRCO TAMBIÉN SE ESCALA

A pesar de que no suelen aparecer muchas noticias en foros y páginas web especializadas, este invierno en el Circo de Gredos también estamos dejando romas las puntas de nuestros piolets y crampones.

De camino al Circo

De camino al Circo

 

Actualemente se encuentran en buenas condiciones todas las cascadas de la parte inferior del Cuchillar de las Navajas; Hércules, Chachi, Yo sucio, Araña, etc. y otras clásicas que llevaban tiempo sin formarse como Psicosis o Colza suprema. Además de esto, la semana pasada, junto a Oscar Morales he tenido la suerte de repetir Matto Grosso (III/4, M5).

 

 

L1 de Matto Grosso

L1 de Matto Grosso

 Esta es una vía de roca situada en “la pared del refugio” que hasta ahora solo se había escalado una vez en condiciones invernales. El segundo largo de esta vía recorre un espectacular diedro en el que, después de los primeros 8 metros, el hielo va dejando paso a la roca y acabas gancheando en la fisura del fondo del diedro y en los matojos cercanos.

Unos días después, junto a Javier Costa, hicimos un intento a una nueva línea situada en el lado izquierdo del Escudo, el resultado fue un par de preciosos largos de hielo hasta llegar al pie de un desplome que, ante la imposibilidad de protegerlo debidamente, hizo que nos bajásemos a descansar y reponer fuerzas en el refugio.

 

 

Javier en la cumbre del Sagrao

Javier en la cumbre del Sagrao

Al día siguiente (martes, 17) nos fuímos a explorar el Cuchillar de las Navajas y, cuando parecía que íbamos a llegar andando hasta la Portilla Bermeja sin escalar nada, nos metimos en una goulotte situada a la derecha de la norte del Sagrao y salieron un par de nuevos largos a los que hemos llamado “La última línea” (110 m, IV/3, M3).

 

Pero la guinda a este pastel de escaladas la pusimos el miercoles 18. A Oscar le costo muy poco convencerme para que nos quedásemos un día más en el refugio y hacer un nuevo intento a esa vía del Escudo de la que ya he hablado. Esta vez fuímos mejor “armados”. A mi me apetecía volver a intentar ese tercer largo del que me había bajado dos días antes. Por ello, escalé el primer largo y Oscar superó el colmillo de hielo que colgaba en el desplome situado a la salida de la primera reunión. 

 

Inicio del último largo

Inicio del último largo

Después de la 2ª reunión, tuve que superar unos pasos de mixto delicado y a continuación llegué al abalakov del que me había bajado dos días antes después de estar más de una hora “pegándome” con la nieve polvo amontonada bajo el desplome. El amigo Oscar me paso el taladro por la cuerda que habíamos dejado libre y me tocó currar un rato hasta que el acero de los parabolts hizo que bajase mi nivel de agarrotamiento cerebral. Después de tomarme un té tranquilamente y recibir los ánimos de mi compañero, decidí enfrentarme a lo que me quedaba de largo para huir de la mochila con más de 5kg entre taladro, termo, etc. con la que tendría que superar el desplome si Oscar me daba el relevo.

 

 

Bajo el desplome

Bajo el desplome

Con un par de gancheos sobre una pequeña estalactita y algunos apoyos de los crampones en pequeñas regletas, conseguí superar el paso y meterme en la chimenea que me conduciría al final del largo. Tras unos cuantos metros espectaculares entre bloques empotrados y estalactitas de hielo, salí de la chimenea y monté la reunión en las rocas situadas justo al final de la “vía del tren” (verano). Cuando Oscar alcanzó está reunión, con un abrazo y unas risas celebramos la nueva apertura, aún no sabemos como se va a llamar “la niña”, ni siquiera le dimos mucha importancia a la dificultad pero, por si a alguien le apetece repetirla, creemos que puede ser: 140 m, III/4, M5+.

 Finalmente, el verdadero resultado de la vía fueron dos días de amistad, risas, emociones, escalada, diversión y un montón de tiempo de ilusiones puestas en esta y otras sublimes líneas con las que “El Circo” nos tiene enamorados.

Hasta pronto.

Condiciones actuales del Circo de Gredos

Hola , como había prometido, después del fin de semana traería información sobre las vías que se pueden escalar en el Circo de Gredos.

Actualmente están en buenas condiciones: Pequeña salvaje, Do la boin garota, Cascada que no casca, Cascada dificil por la variante fácil de la derecha, Hércules, Chachi falls y hay muchas otras vías que, posiblemente, después de las nevadas de esta semana mejoren bastante.

El viernes pasado subimos hasta el refugio pisando nieve a partir de los Barrerones, aunque con muy poco espesor. Cruzamos la Laguna completamente congelada pero sin apenas nieve sobre esa gruesa capa de hielo. Sin embargo, el domingo regresamos a la Plataforma hundiéndonos hasta la rodilla durante la mayor parte del camino. Aproximadamente habían caído unos 50 cm de nieve en el refugio y seguía nevando. A ver si hay suerte, pasan estas nevadas, las temperaturas se mantienen bajas y podemos seguir disfrutando de un buena temporada de hielo y mixto en el Circo de Gredos. Hasta pronto.

CRÓNICA DE LAS CONDICIONES EN EL CIRCO DE GREDOS

Hola de nuevo. Hasta ahora las condiciones invernales habían sido demasiado favorables para la escalada en hielo y el mixto como para poder dedicarle algo de tiempo a este blog. Por ello y, “a toro pasado”, os cuento lo que se ha podido escalar en lo que va de invierno en el entrañable Circo de Gredos.

"Barriguitas" un poco escasa

En los pasados días de Navidad, los Reyes Magos se adelantaron y, a su paso por el Circo, nos regalaron un montón de juguetes helados con los que ya llevábamos soñando varios meses. Entre el día 25 de diciembre y el 4 de enero pudimos escalar las siguientes vías: A pesar de los profetas, Adelantado, Chauen, Cascada dificil, Diedro helado, Cascada que no casca, Cascada Dificil, Norte del Almanzor y además, hicimos la primera repetición de la vía Caña al Quasar en la cara norte del Cerro de los Huertos y abrimos algunas líneas nuevas a las que llamamos Cascada de los Egoinómanos (sector Gargantón) y goulotte del Camama (Hoya Antón).

Goulotte del camama

Goulotte del camama

Caña al Quasar

Caña al Quasar

Posteriormente, en los primeros días del año, otras vías como Hercules, Chachi falls, Diedro Esteras, Pequeña salvaje, Fiesta en Bagdad, Barriguitas y Medusa hicieron su aparición. Pero, como casi siempre en el Circo, el protagonismo lo tuvieron las vías de mixto y en esos días pudimos repetir algunas de las clásicas que llevaban años sin formarse: Cuarto creciente, FX Rabat y Alfat Hisara en las Hoyuelas y Queso manchego en la norte del Casquerazo. Como dice el amigo Oscar: “El Circo siempre te sorprende” y, echándole un poco de imaginación, en Gredos siempre se encuentra algo de que pinchar aunque a veces no tenga demasiado grosor.

Cascada de los egoinómanos

Cascada de los egoinómanos

Por desgracia, las altas temperaturas y las lluvias persistentes de los últimos días han hecho que todo esto cambie y que muchas de estas vías hayan desaparecido. En cualquier caso, este próximo fin de semana, tendré que ser fiel a mi cita con el Circo -aunque esta vez sea por trabajo- y traeré noticias frescas sobre las condiciones del hielo en ese lugar. Hasta pronto.

DESIERTO, PAREDES Y AMIGOS

Como lo prometido es deuda, esta vez voy a ser fiel a mi cita y contaré algunas cosas sobre el viaje que hemos hecho a Argelia.

El Sáhara cerca de Tamanrasset

El Sáhara cerca de Tamanrasset

El 25 de noviembre salí hacia las montañas del Hoggar. Situadas en el sur de Argelia y al norte de Tamanrasset, estas montañas son únicas no solo por la belleza de sus rojizas paredes si no porque su base esta cubierta de la arena de uno de los desiertos más grandes del mundo, el Sáhara. Imaginaos un lugar con paredes rojizas de en torno a los 300 metros de altura rasgadas por diedros, fisuras y chimeneas verticales y rodeadas de millones de kilómetros cuadrados sin ninguna población estable, sólo los pequeños campamentos de los nómadas Touareg.

Gran Diedro del Adaouda

Gran Diedro del Adaouda

Los pobladores de esta zona desértica sobreviven en uno de los lugares más áridos de la Tierra, con un clima durísimo que permite la supervivencia de muy pocas especies. Esto hace que los recursos para vivir con los que cuentan los Touareg sean realmente mínimos pero, a pesar de ello, son personas de un carácter amable, acogedor y simpático y están siempre dispuestos a ofrecerte un hueco en su campamento o un vaso de té para calentarte en las gélidas noches del Sáhara. Durante nuestra estancia en Argelia hemos escalado en paredes como las del Adaouda, Elefante, Ihaghen y Tizouyag.

En las placas del Elefante

En las placas del Elefante

Todas merecen la pena tanto por las vías como por el paisaje que las rodea. En todas predomina la escalada de diedros y fisuras salvo en el Elefante que es un domo granítico similar al Yelmo de La Pedriza y compuesto de placas homogéneas con pequeñas regletitas en todas sus vertientes.

Si tengo que destacar alguna de las vías que hicimos por su belleza, creo que me quedaría con la Nouvelle Lune (6b+, 290 m) del Tizouyag y el Gran Diedro del Adaouda (6a+, 140 m).

En la "Nouvelle Lune" del Tizouyag

En la Nouvelle Lune del Tizouyag

En cualquier caso, pienso que lo más destacable de la actividad es el ambiente en el que se ha desarrollado. Todos hemos disfrutado de nuestro viaje por esas paredes desérticas acompañados de viejos amigos y haciendo otros nuevos. Los Touareg rápidamente se ganaron nuestra confianza y, a pesar de la austeridad a la que obliga el desierto, hicieron que disfrutásemos tanto de las escaladas como de las hogueras en los campamentos y las bromas y risas durante las cenas.

Cena Touareg

Cena Touareg

Un abrazo para todos ellos y hasta pronto.

HAY DÍAS QUE TODO FLUYE…

Hola de nuevo, perdonadme por el tiempo que he dejado pasar desde que escribí la última entrada en este blog pero la verdad es que tengo unos amigos que no me dejan parar.

En estas últimas semanas, aprovechando que es una época de menos trabajo para los guías, he aprovechado para escalar unas cuantas clásicas que tenía pendientes.

1.- Hay días que todo fluye; esta frase describe perfectamente la primera etapa de estas escaladas. Junto a mi amigo Oscar M. escalé la Rabadá - Navarro del Mallo Firé. No es una vía técnicamente difícil, pero supone un buen examen de madurez alpinística por la dificultad para proteger algunos pasos y para encontrar el sinuoso recorrido que trazaron sus aperturistas. A pesar de ello, todo fluyó y, suavemente, con las palabras justas, los gestos apropiados y toda la confianza en el que está al otro lado de la cuerda, llegamos a la cima y regresamos al pueblo con un baño de humildad viendo lo que otros eran capaces de crear con muchos menos recursos técnicos de los que ahora disponemos.

2.- Esto si que es fé; hace unas semanas os hablé de la fé necesaria para escalar algunas vías de la Pedriza, pero aquello no es nada comparado con lo que me enseño Luis B. hace unos días. Luis es uno de los escaladores discapacitados (98% de perdida de visión) con los que escalamos el Naranjo hace un par de años. Ahora, después de acabar su carrera deportiva como atleta, ha decidido seguir escalando y junto a otro amigo, me dejaron guiarles por la Pedriza para escalar algunas vías en la Tortuga, Teníais que ver las caras de sorpresa que pusieron un grupo de escaladores cuando nos vieron llegar a pié de vía y se dieron cuenta de que Luis es ciego. No sabían si creérselo o pensar que era una broma. Lo mejor vino cuando Luis empezó a asegurarme como si llevase toda la vida manejando la cuerda y los mosquetones y, después, escaló las vías con la misma fluidez que cualquier persona que se esté iniciando en la escalada. La segunda lección de humildad en pocos días.

3.- A por otra clásica; el mismo escenario; La Pedriza, los mismos protagonistas; Oscar M. y yo. Nos encaminamos al Yelmo donde nos estaba esperando Guzmán junto a otros amigos. Escalamos la Yan-san-po para calentar. Regresamos a la base y decidimos escalar la Galvez, una clásica de 6c con los seguros alejados. Con un poco de decisión conseguimos romper el mito, no era tan fiero el león como nos lo habían pintado, es verdad que las chapas alejan pero el paso de 6c está justo a la entrada, bien protegido con 1 parabolt a la altura del pecho y otros dos encima de la cabeza para proteger los siguientes pasos. Desde allí, es cierto que se hace una travesía de unos 12 m con dos chapas muy alejadas, pero es una zona de Vº grado en la que no es fácil caerse. Por último, se superan un par de pasos 6b y 6a con las chapas a la altura de los pies y sin más problemas se alcanza la reunión. El siguiente largo es un 6a de adherencia con las chapas igual o menos alejadas que en otras vías del Yelmo. Finalmente, bajamos hasta el pueblo de Manzanares y disfrutamos de una buena comida que también es parte de un día de escalada.

Largo 2 de la Galvez

Largo 2 de la Galvez

4.- Vuelta al trabajo; Después de tanta fiesta, toca trabajar un poquito aunque, cuando escalo con Carmen y Carlos, a veces me cuesta distinguir entre trabajo y ocio. Pasamos tres días intensos en Levante, escalamos en La Pancha, una plaza de caliza grisacea situada sobre el pueblo de Redován. Carmen dió muestras de los efectos de sus entrenamientos y su voluntad escalando la José Hernández (6b)

Carmen V. escalando en el Mascarat

Carmen V. escalando en el Mascarat

mientras Carlos nos esperaba en la base. Al día siguiente nos relajamos escalando la clásica del Estrecho de Mascarat; LLobet-Bortomeu (V+). Para terminar, Carlos me puso a prueba en la Gómez-Cano del Peñón de Ifach (6a+/A1). Creo que pasé el examen porque los dos llegamos hasta la cima divirtiéndonos en cada uno de los largos de esta espectacular vía y, junto a Carmen, disfrutamos del atardecer en el Peñón y regresamos a Calpe para celebrarlo con una buena cena en el puerto.

Carlos O. llegando a la cumbre del Peñón

Carlos O. llegando a la cumbre del Peñón

5.- Peñón de Ifach, segundo asalto; como os decía estos amigos no me dejan descansar. Oscar y Jorge llegaron a Calpe con “las pilas cargadas” y me uní a ellos para escalar la Costa Blanca (6c+). A pié de vía nos encontramos siete personas, no empezó bien el asunto… Como no había prisa, decidimos esperar y vimos que algunos tiraban hacia la vía de los Valencianos y, por fin, solo nos quedó una cordada delante. Después de tomarnos los primeros largos con bastante tranquilidad, cuando acabamos el tercero, la otra cordada amablemente dejó que los adelantásemos y disfrutamos de los tres últimos largos solo para nosotros. La vía no tiene desperdicio, prácticamente todos los largos son de calidad, la roca es bastante buena y el ambiente espectacular.

Otra vez en la cumbre del Peñón

Otra vez en la cumbre del Peñón

6.- Para acabar este viaje, queríamos asegurarnos de tener buen tiempo para poder escalar. Inicialmente pensamos que seguro que podríamos seguir escalando en Alicante pero, en cuanto miramos la previsión vimos que la cosa “no pintaba nada bien”. Como nos fiamos plenamente de la previsión de la web: www.meteoblue.com, decidimos bajar a Murcia para escalar en la pared de Leyva. Hace tiempo que tenía ganas de intentar la vía Eiger (6c) y no iba a encontrar mejores compañeros para hacerlo. Junto a Oscar y Jorge, me dirigí a ese rincón de Sierra Espuña. El día comenzó con algunas gotas de lluvia pero, confiamos en meteoblue y seguimos hasta pie de vía. Comenzamos la vía con algunas dudas sobre cuando empezaría a llover pero, poco a poco, fuimos ganando altura hasta llegar al famoso diedro del cuarto largo. Toda la vía es espectacular pero este largo es realmente único, comienza por una fisura ancha, después unos pasos de placa y se llega al diedro en el que, mediante empotramientos de dedos y puños, saboreamos cada uno de sus metros hasta llegar a la cuarta reunión.

Jorge en el diedro de la Eiger

Jorge en el diedro de la Eiger

Sin mayores problemas terminamos la vía y regresamos a casa para ir preparando los trastos de nuevo ya que el martes salimos para las montañas del Hoggar en Argelia. Prometo ser puntual a mi cita con este blog y contaros lo que allí escalemos.

Hasta pronto.

FÉ Y FLEXIBILIDAD

Hace un par de días me dejé convencer por Guzmán para ir a escalar con la ODT (orden del tumbado) a la Pedriza. Esta grupo está compuesto por algunos ilustres pedriceros como Luis Santamaría, autor de la nueva guía de escaladas de esa zona. Aún estoy recuperándome de las secuelas que dejaron en mí esas ínfimas regletas y esos apoyos de pies inexistentes que, para ellos, eran evidentes.

Después de calentar en las vías fáciles del sector, Editorial Aguado (6a) y Phoenix (6a),

Adherencia en la Pedriza

Adherencia en la Pedriza

algunas de las vías que hicimos fueron Azul de Samarcanda (6c), una fisura diagonal preciosa con un par de pasos duros de adherencia a la entrada y Sepulman (7a), varios pasos sobre microregletas que te dejaban las yemas de los dedos “echando chispas”. Aunque los encadenamientos brillaban por su ausencia, decidimos terminar con “que me parto”, un antiguo 7a+ que al parecer han decotado a 7a.

Al ver a Guzmán hacer la vía como si fuese Vº grado, me decidí a probarla. Después de unos intentos, conseguí empezar la vía y llegar hasta el paso clave; se trata de abrirse de piernas al máximo e ir subiendo poco a poco los pies por los laterales del canalizo que recorre la vía. En ese momento entendí porque la vía se llama “que me parto”.

¡Que me parto!

¡Que me parto!

Finalmente, conseguí terminar la vía y regresar al suelo con los aductores sanos y salvos y haciéndome la promesa de empezar a hacer estiramientos siempre que salga a escalar.

Felices escaladas.

Hasta pronto.

ALPAMAYO, CORDILLERA BLANCA. PERÚ

A petición de un viejo amigo, os daré algunos datos sobre el viaje que hice en julio a Perú.

Como ya sabéis, el objetivo principal del viaje era escalar el Alpamayo por la “directa Francesa”. Además de esta montaña ascendimos dos clásicos de cinco mil metros para aclimatar: Urus e Ishinca. Estos últimos apenas tienen dificultades técnicas, son ascensiones glaciares con pendientes que nunca superan los 40º de inclinación y desniveles de entre 1000 y 1500 m. desde el campo base de la Quebrada Ishinca.

Campo base de la Quebrada Ishinca

Campo base de la Quebrada Ishinca

Después, bajamos a Huaraz para descansar y recuperar fuerzas antes de comenzar la marcha de aproximación hacia el campo base del Alpamayo.

Normalmente, se suele tardar dos días en llegar al campo base recorriendo la Quebrada Santa Cruz y, uno más, para llegar al campo Morrena. Este día es el más pesado, a muy pocos minutos del campo base comienza la incómoda morrena que hay que remontar hasta llegar al glaciar. Una vez allí, toca encordarse, sacar los pinchos y “a esquivar grietas”.

Para finalizar el día, justo antes del campamento, hay que escalar un par de rampas de hielo de unos 65º de inclinación con todo el equipo a la espalda. Finalmente, se llega al campo Morrena (aprox. 5300 m) y la recompensa es esta:

Cara suroeste del Alpamayo

Cara suroeste del Alpamayo

La vista de la cara suroeste del Alpamayo desde este campamento es realmente espectacular. La “directa francesa” (450 m. D+) es la “canaleta” que recorre todo el centro de la pared y lleva directamente a la cima. Hace años, lo más frecuente era escalar la vía “Ferrari” (350 m. D-) pero, actualmente, sobre esta vía cuelga un serac gigantesco que amenaza con caerse en cualquier momento.

Después de descansar unas horas, a las 2 de la mañana salimos hacia la cumbre con la incertidumbre que provocan las nevadas y el viento de las horas previas.

Carlos y Carmen, los dos “titanes” que me acompañaban , no querían pasar mucho frío y me obligan a correr un poco. En unas cuatro horas conseguimos escalar la vía y disfrutamos de los pocos momentos en los que las nubes nos permiten ver todas las montañas, glaciares y quebradas que nos rodean.

Último largo de la directa francesa

Último largo de la directa francesa

Después de un largo y laborioso descenso (8 rápeles), llegamos al campo Morrena y, como era bastante pronto, decidimos regresar al calor del campo base para poder descansar mejor y empezar a soñar con la fiesta de celebración en Huaraz.

En cuanto pasaron unos días y nos recuperamos de los “duros momentos” en el “Tamborraju” (bar de Huaraz), nos olvidamos del frío y los dolores de cabeza y Carlos y Carmen empezaron a hacer planes para el próximo verano, que si volver a Yosemite, que si los 3 Cervinos; “estos romanos están locos”.

Hasta pronto.

P.D.: Podéis ver alguna foto más del Alpamayo en la web www.k2extrem.com

Vuelta a casa, vuelta al Circo

Después de un verano en el que, gracias a mi trabajo de guía, he viajado desde las heladas y blancas paredes del Alpamayo (Perú) hasta la rojiza y abrasiva  caliza de Taghia (Marruecos), por fin ha llegado el momento de regresar a casa. Por suerte, para mí volver a casa no solo significa descansar en Toledo, también supone volver a Gredos. En esas montañas, a orillas de la laguna Grande del Circo, escalé mi primera vía de roca (los Abulenses) y mi primera cascada de hielo (Chachi falls). A ellas vuelvo cada año, tanto en verano como en invierno y, como dice mi amigo Oscar, “el Circo siempre te sorprende”. Este verano ninguno de los dos hemos faltado a nuestra cita y, además de disfrutar del reencuentro con los amigos del refugio Elola, en el Circo de Gredos he descubierto nuevas vías de roca. Entre ellas cabe destacar “La torre de Abi-Amir” en la cara sur del Ameal de Pablo abierta este mismo verano por Braulio Exposito y Joaquín Gracia. Aunque tenemos algunas diferencias de opinión en cuanto al grado y el material necesario para la vía, solo puedo felicitar a sus creadores por este trabajo. Esta es una de las muestras, tal vez la más significativa, del regreso de los aperturistas al Circo de Gredos. Las paredes que se levantan a orillas de la laguna Grande tal vez no sean las más largas de la Península, ni siquiera del Sistema Central, pero si están situadas en un verdadero ambiente de alta montaña en el que la aventura está asegurada. Actualmente, allí se pueden escalar desde pequeñas y fáciles vías de deportiva, hasta rutas de más de 200 metros sin apenas equipamiento fijo en un granito de buena calidad. El Circo os espera a todos, no dudéis en disfrutar de esta nueva función.

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