MÁS HIELO EN GREDOS

Hola de nuevo a todos, la verdad es que el trabajo y sobre todo las buenas condiciones en Gredos no me están dejando mucho tiempo libre para escribir. Cada año el Circo de Gredos nos sorprende de nuevo y cuando Nando-Camarónpensabamos que había vías que nunca volverían a formarse, estas vuelven a aparecer como por arte de magía o, más bien, por arte de ese mago blanco que es el invierno. En las últimas semanas, además de Elegía, hemos podido disfrutar escalando vías que estaban casi olvidadas como Camarón, Equalizer, la cascada de los Enamorados ó la Escalera de Servicio. En la última semana se han visto más cordadas en el Circo que en los tres últimos inviernos y lo más sorprendente es que la mayoría de ellas no iban a la archirrepetida clásica de la norte del Almanzor. Todas ellas se repartían entre las cascadas clásicas cercanas a la Hoya Antón, las vías del Casquerazo, el Cuchillar de las Navajas o las Hoyuelas. Algunas se han atrevido a descubrir esas joyas del mixto clásico que podemos encontrar en esas paredes Croquis Alma inmortaly otros -como dice el amigo Carlos Gallego, los de corazón alpino- se han decidido a repetir vías lejanas en cumbres emblemáticas como la vía Pa´belnos matao de La Galana. El Circo vuelve a ser ese gran tesoro repleto de joyas heladas esperando a esos piratas que vengan en su busca. Prueba de ello son las últimas aperturas realizadas en el Cuchillar de las Navajas y en el Casquerazo, dos lineas preciosas que merece la pena repetir; Jabalí y Alma inmortal esta última dedicada a todos los amigos mallorquines que colaboraron en su apertura.

 

Hasta pronto.

SE ABRE LA VEDA EN EL CIRCO

Comienza la temporada y los cazadares de hielo ya tienen preparadas sus armas. Jorge, el más joven de todos ellos, me llama por teléfono el 29 de diciembre; “Elegía” está en buenas condiciones. Yo estoy en escalando en Alicante, al solecito, huyendo del mal tiempo que impera en toda la Península. Empiezo a organizarme para intentar salir de viaje esa misma noche y al día siguiente intentar escalar la vía. Unas horas después recibo otra llamada del refugio DSC04352-pequeElola; está lloviendo a mares, visibilidad nula y cascadas derrumbándose por todas partes. Me relajo y trato de olvidarme de la oportunidad perdida. Teniendo en cuenta que Elegía llevaba en torno a diez años sin formarse me cuesta apartar el sentimiento de frustración. Para olvidarme de ello, me voy a pasar la nochevieja junto a varios amigos en el refugio de La Pedriza.

El día 1 amanece nevando en Manzanares. Estoy preparando el material para el curso de alpinismo que voy a dar ese mismo fin de semana en Gredos y vuelve a sonar el teléfono, Isra me llama desde el Circo de Gredos para avisarme de que, milagrosamente, Elegía sigue en su sitio, perfectamente visible desde los Barrerones, presidiendo el Circo de Gredos en la zona más vertical del muro superior del Cuchillar de las Navajas, como dicen algunos amigos, nuestro pequeño tercer muro. Pero, tengo que trabajar sábado y domingo, empiezo a echar cuentas, trato de ordenar ideas, miro la previsión, pienso en aplazar el trabajo y, finalmente, decido cumplir con mis obligaciones laborales a pesar de que se me salten las lagrimas viendo como se me escapa esa joya helada de las manos. Como veis, para esto de escalar en hielo es imprescindible tener buenos amigos que se acuerden de tí cuando las condiciones son buenas y, esos mismos amigos, son los que esperaron a que acabase el sábado de trabajar para proponerme una excursión nocturna a “Elegía”. Como para estas cosas soy bastante facilón, no les hizo falta mucho esfuerzo para convencerme y, a las 18:30 h. del sábado 2 de enero, estaba abriendo huella como loco para ver Elegía antes de que anocheciese completamente. Como suele pasar cuando uno está motivado y escala con buenos amigos, todo fluyó e hicimos la vía lo suficientemente rápido como para llegar al refugio cuando Álvaro e Isra todavía tenían la cena caliente.

DSC04339-pequeLos tres días siguientes me tocó seguir con mi trabajo de guía y profesor de alpinismo mientras observaba la evolución de todas esas lineas mágicas que sólo aparecen en algunos inviernos en Gredos. El martes por la tarde regreso al refugio Elola, las condiciones son buenas pero otra vez está anocheciendo. De nuevo Jorge me convence para ir a escalar, con amigos así  no hacen falta enemigos, con las últimas luces del día entramos en “los abulenses” (6a). Esta fue la primera vía que escalé cuando casí no sabía ni ajustarme los pies de gato y ahora me veo con todos lo pinchos escalando su primer largo, no lo entiendo ni yo que soy el protagonista. Después de retorcerme a un lado y a otro para conseguir que los crampones se agarren a alguna regleta del granito mientras me estiro como un contorsionista para alcanzar el hielo,  llego a la primera reunión. Jorge hace el segundo largo y rápidamente rapelamos para llegar al refugio antes de que Álvaro nos eche la bronca por andar jugando a esas horas de la tarde mientras la cena se enfría. Isra nos recibe con la misma sonrisa de siempre, parece no entender muy bien porque nos subimos con todo ese lío de pinchos por una vía que hemos hecho varias veces con los pies de gato pero, a pesar de ello, se sigue alegrando tanto o más que nosotros.

Miércoles 6 de enero, última función en el Circo, la noche anterior han llegado al refugio Carlos Gallego, Alberto Sepulveda y Carlos Ogallar. La motivación rebosa por las ventanas del refugio.  Carlos G., Sepu y Jorge van a ir a DSC04364-pequeElegía por lo que yo decido aprovechar su huella para llegar hasta allí y escalar “polo norte” con Carlos O. Cuando llegamos a la Hoya Antón, los tres integrantes de la primera cordada desparecen y no vuelvo a saber nada de ellos hasta las 6 de la tarde cuando me los encuentro en el refugio, sonrientes y satisfechos por sus dos nuevas aperturas en la zona del Cerro de los Huertos. Mientras tanto, no me queda más remedio que, a regañadientes, volver abrir la huella hasta la base del muro principal del Cuchillar de las Navajas. Intentamos escalar “polo norte” y en mitad del primer largo, después de arañar repetidamente con mis crampones una placa de granito cubierta por una delgada capa de verglas, comienzo la retirada hacia la base. Como aún es pronto, le propongo a Carlos acercarnos al lado derecho de la pared. DSC04370-pequeA la derecha de la vía “Rubén Blades” hay una goulotte que aún no se ha escalado y parece interesante. Si llego a saber el esfuerzo que me iba a costar pasar por allí, me hubiese ido al “corredor del cursillo” y hubiésemos acabado el día con un poco más de tranquilidad. La vista desde la reunión inicial no era muy esperanzadora, un diedro con algunas manchitas de nieve y hielo taponado por un pequeño techo de roca del que colgaban algunos carámbanos. Al final, entre suspiros de esfuerzo y temblores de miedo, llego a un gran bloque en el que monto la reunión. El segundo largo parece un poco más asequible pero, en cuanto escalo los primeros metros, me doy cuenta de que estaba muy equivocado. Empiezo superando dos bloques empotrados en una fisura ancha apoyando mis monopunta en unas regletas milimétricas y clavando los piolets en unos mogotes de hielo que resultan ser matojos de hierba. Lo que veo después no me anima demasiado, un muro casi vertical cubierto de verglas, llego hasta su base y, cuando ya estaba pensando en la forma de bajarme de allí, aparece una fisura en la que meto dos alliens. Sigo subiendo, los seguros empiezan a estar lejos, como a 3 ó4 metros y todo el hielo que me rodea no tiene más de 3 cm de espesor. Un par de metros por encima de mi cabeza intuyo una repisa cubierta de nieve que espero que esconda algo de hielo. Subo un poco más y aviso a mi compañero de los “problemillas” que estoy teniendo. Por fin alcanzo la nieve, golpeo en ella con mis piolets, las tres primeras pegadas son desesperanzadoras, solo encuentro nieve polvo, vuelvo a avisar a mi compañero, giro suavemente el cuerpo, miro a otro punto del nevero y dejo caer mi piolet sobre esa zona, se clava y tiro hacia bajo para comprobar su resistencia. La expresión de mi cara debió cambiar completamente en ese momento, el gesto crispado dejó paso a la sonrisa y el alivio. Conseguí salir a la repisa, subir un poco más y montar la reunión en la que poco despúés me encontré con Carlos para celebrar la apertura con un abrazo y unas sonrisas.

Después descenso al refugio, celebración junto al resto de amigos y regreso a casa para seguir soñando con esas delgadas lineas heladas que tanto nos hacen disfrutar. Hasta pronto.

VACACIONES EN KALYMNOS

Por fin de vacaciones!. Me ha costado engañar a algún amigo pero al final Fidel se dejo convencer y hemos venido a pasar unos días en el paraíso de la escalada deportiva: Kalymnos. Esta isla sería una más del Egeo sin nada de especial si no fuese por la peculiaridad y calidad de la roca de sus paredes calcáreas. _DSC0190-bajaAbundan los enormes desplomes como la Grande Grotta, de más de 50 metros, surcados por espectaculares chorreras grisáceas y anaranjadas y salpicados de tufas (estalactitas calcáreas) por todas partes. La escalada es excepcionalmente atlética y mantenida aunque, de vez en cuando, encuentras una tufa suficientemente grande como para sentarte en ella, bajar los brazos y permitir que la sangre vuelva a circular por ellos. Llevamos cuatro días aquí y tengo los brazos que no puedo ni levantar el tenedor para comer. Como no tenemos muchos días de vacaciones, hemos hecho una selección de las mejores vías de la isla y nos pasamos el día de chorrera en chorrera y de tufa en tufa intentando encadenar algunas. La mayoría de las vías superan los 25 metros y muchas llegan hasta 35, 40 e incluso más. DSC04245-bajaOs podéis imaginar cómo quedan los brazos después de seguir durante 35 metros el recorrido de una chorrera, pinza tras pinza, peleando desde el primer metro hasta el último. Los sectores más recomendables son Poets, Ghost Kitchen, Grande Grotta, Spartacus y para los más fuertes Sikati cave. En el pueblo de Masouri, muy cerca de los sectores principales, os podéis alojar por menos de 10 €/persona y alquilar una moto por unos 8 €/día. Incluso en estos últimos días del mes de noviembre la temperatura es bastante agradable y, al sol, se puede escalar en manga corta o sin camiseta.

La verdad es que, acostumbrado a viajes en los que te levantas a las tres de la mañana, desayunas una infusión con unas galletas y te pones a caminar durante horas a temperaturas bajas para llegar al amanecer a un trozo de hielo que no sabes muy bien cuanto aguantará, esto de hacer vida de escalador deportivo es un lujo. Nos levantamos a las 9, desayunamos de todo, nos preparamos tranquilamente y caminamos media horita para llegar a las vías. Ghost Kitchen-bajaEmpezamos a escalar, hay parabolts por todos lados, bastante cerca unos de otros, la roca es excepcional, nada se rompe, no hay matojos, no aparecen bichos raros en las fisuras, no hay que hacer cola en ninguna vía, tampoco caen “meteoritos” por todas partes como en algunas paredes de la península, nadie se enfada porque los de al lado no dejan libre una vía, hay tantas, tan buenas y de todos los grados que todo el mundo encuentra la suya. En definitiva que esto sí que son vacaciones aunque…ya empiezo a echar de menos los piolets, crampones, el frío, la nieve, el hielo, es decir, EL ALPINISMO.

CAZADOR DE EMOCIONES

Seis y media de la mañana, tres amigos y un perrito desayunando dentro de una furgoneta en la puerta de entrada al parque de la Pedriza. Leche, cereales, fruta y galletas María Fontaneda de las de toda la vida. A las siete de la mañana comenzamos a caminar, sabemos que el día será largo por lo que andamos sin demasiada prisa. El primer objetivo es la Ayuso de Cancho Amarillo, entre bromas y risas nos ponemos el arnés y empiezo a escalar el primer largo. Aún hace frío y tocar la roca no resulta muy agradable, la entrada resbala un poco, un friend por aquí, un clavo oxidado por allí, travesía a la izquierda, otro pasito y reunión en dos parabolts como dos soles. La cosa empieza bien pero lo serio viene después. Nos hemos repartido la escalada por vías asi que a mi me toca hacer esta entera. Escalo el siguiente largo, más vertical y bonito que el anterior, fácil de proteger y enseguida llego a la reunión. Coloco una DSC04141-pequecinta expres, paso la cuerda y aviso a Hilo de que he llegado a la reunión. Miro hacia arriba y veo la tenebrosa chimenea imposible de proteger de la que tanto me habían hablado. En pocos segundos empiezo a pensar en cuales son mis opciones, monto reunión y que suban Jesús e Hilo para asegurarme desde aquí y si me caigo ven el vuelo de factor 2 en primer plano sobre sus cabezas. Esta no es muy buena. Sigo escalando sin saber muy bien lo que me voy a encontrar un poco más arriba y con la única certeza de que no podré meter ningún seguro en unos 25 metros. La verdad es que esta tampoco es muy atractiva. Decido subir un poco por estas primeras regletas para intentar ver lo que hay más arriba. me separo unos cuatro metros de la reunión, las regletas se acaban y sigo sin ver lo que hay en la parte de arriba de la chimenea. Vuelvo a pensar; desde aquí me podría bajar pero si decido seguir es para llegar arriba sin caerme porque, como me caiga, tengo un vuelo de más de 20 metros con repisa a medio camino y esto no se ve nada fácil. ¿qué hago? sigo…me bajo…En ese momento escucho a mis compañeros hablar, durante un instante pienso en otras cosas, en otra gente, en los que siempre me animaron a seguir y decido hacerlo. Me coloco y le digo a Hilo: “atento que voy”, él me contesta: “ánimo y con tranquilidad”. Empiezo a subir, la reunión ya empieza a quedar lejos, a unos seis metros, en cuanto puedo, huyo del vacío encajandome en la chimenea. Miro hacia dentro por si “suena la flauta” y encuentro un emplazamiento para el camalot nº4 que llevo colgando del arnés, ni de coña!!!, la chimena se mantiene casi igual de ancha durante varios metros. De aqui ya no me puedo bajar asi que tengo que seguir subiendo, aún no veo la parte final de la chimenea. Avanzo unos cuantos metros arrastrándome por el interior de la chimenea, veo unas regletas verticales en las que tengo que apoyar el pie derecho. Sigo subiendo, la regleta cada vez es más pequeña, la reunión ya está a más de 10 metros, como se me vaya el pie voy a caer de cabeza más de 20 metros. Paso una zona más estrecha y respiro profundamente, miro hacia arriba y me tranquilizo, lo más duro ya está hecho, solo queda aguantar un poco y salir de este sarcófago granítico. Sigo reptando por la chimenea y noto que la cuerda me tira, escucho a Hilo que me pregunta; ¿te queda mucho?, se acaba la cuerda…Menos mal que la reunión ya está cerca, unos pasos más salgo de la chimenea y monto la reunión. Aviso a mis compañeros que parecen alegrarse aún más que yo y, finalmente, saboreo la presa. Esas sensaciones son las que nos hacen salir a escalar, esa lucha interior para DSC04170-pequetomar la decisión correcta, ese apoyo externo de los amigos que te empujan con sus palabras de ánimo desde la reunión y esa exaltación en el momento de superar las últimas dificultades y conseguir victorioso como un gladiador el objetivo de tu lucha. Da igual cual sea el combate, si es Vº o 7a, lo importante son las emociones que vivimos en esos momentos, eso es lo que no tiene precio y queda para siempre en lo más profundo de nuestro cerebro.

El día continúo siendo bastante interesante, hicimos un bonito recorrido por la Pedriza escalando el espolón soplapoyas de las Oseras, la este del Pájaro y la Ortiz y Basadre del Cocodrilo, hubo momentos en los que apenas me sostenía de pie de la risa -y eso que estaba colgado en una reunión- y, finalmente, a las seis de la tarde llegamos a Cantocochino con ganas de bajar a Manzanares a celebrarlo con una buena cena.

VERANO INFINITO

Aunque ya ha comenzado el otoño parece que la temporada de trabajo estival no tiene fin. Comencé el verano en los Alpes y allí lo voy a terminar ya que acabo de llegar a Chamonix para impartir un curso de alpinismo. Probablemente este sea el último viaje de la temporada y entre autobuses, trenes, metros y aviones miro hacia atrás e intento recordar todo lo sucedido durante el verano.DSC00074-peque

Empecé la temporada a primeros de junio en los Picos de Europa, cuando la nieve aún cubría la base del Urriello, lo escalé un par de veces junto a varios amigos y, aunque de todos guardo un buen recuerdo, nunca olvidaré la cara de Iván junto a su padre de 63 años en la cima. Aquellas sonrisas fueron el comienzo de una adicción estival a esas sensaciones que las montañas nos permiten vivir.

Volví varias veces al Naranjo y, después de varios aplazamientos, a finales de  julio le tocó el turno a la P1030551-pequeMurciana de la cara oeste. Borja había escalado todas las caras de esta montaña y sólo le quedaba la vertiente occidental. Al llegar a la base, la verticalidad de la pared hizo que las dudas enturbiasen los pensamientos de mi compañero. Pero la suerte ya estaba echada y sin más preámbulos comenzamos la escalada. Después de 7 horas de esfuerzo compartido alcanzamos la cima y de nuevo recibí mi dosis de sonrisas, abrazos y agradecimientos. Como un toxicómano en busca de su dosis regresé una y otra vez a la cumbre del Urriello con diferentes compañeros, escalamos vías de todas sus caras y por suerte, en la cima siempre obtuve mi droga.

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Pasé la última semana de julio recorriendo el Pirineo con Carola y Raúl. Me llevaron de las verdes praderas de Ansabere, a la austeridad alpina del Midi y finalmente a las soleadas paredes de Riglos. Después de cada vía mis compañeros no olvidaban suministrarme mi dosis para aliviar mi estado de ansiedad y la de mayor calidad llegó escondidos bajo un gran nevero después de escalar la sureste clásica en 4 horas.

El mes de agosto lo pasé en Canadá junto a Carlos y Carmen, en la anterior entrada conté lo que hicimos en este viaje. Allí mi grado de adicción aumentó notablemente, cada día recibía una nueva dosis más intensa que las anteriores y alcanzó su grado máximo en la segunda reunión de “El Matador” en la Devil´s Tower. DSC03996-PEQUEDespués de un largo de 45 m siguiendo dos diedros perfectos en los que se te saltaban las lagrimas sin saber si era por la emoción de la escalada o por el grado de apertura de las piernas para alcanzar ambos diedros con los pies. Como en otras ocasiones, Carlos y Carmen fueron mis mejores “camellos” y me obsequiaron con la droga de más calidad.

Al regresar seguí con mi adicción en el Naranjo. Escalé varias vías de la cara este y a mediados de septiembre, cuando regresaba de escalar la vía Sagitario junto a José María, escuchamos una explosión en el circo noreste del Urriello. Pensamos que habría sido un desprendimiento o en el peor de los casos un rebeco despeñado. Unos minutos después me encontraba cortando trozos de mantas para tapar los restos irreconocibles de un escalador que cayó cuando estaba acabando la vía Pidal-Cainejo. Aquella experiencia tiñó las siguientes escaladas con pensamientos e imágenes que me hacían perder la concentración y recordar esos momentos impidiéndome disfrutar plenamente de las vías y los compañeros.3754709860_60059bae87

Llegadas estas fechas de finales de septiembre, no me queda más remedio que refugiarme en el ordenador para intentar pasar “el mono” y olvidar mi adicción a esas sensaciones que las montañas y mis compañeros me permiten vivir junto a ellos. Sumido en esa “depresión postestival” me siento satisfecho por haber ayudado a otras personas a conseguir sus objetivos, a hacer realidad sus ilusiones. Ahora es el momento de descansar, reflexionar y disfrutar de esos amigos que siguen en todo momento al otro lado del teléfono, de los incondicionales que, a pesar de haber estado varios meses en el olvido, siguen arrimando el hombro para mantener el barco a flote y evitar que naufrague. Gracias a todos ellos.

CANADÁ. LOST IN THE SPIRES

Cuando estoy apuntoimg_4042-peque de comenzar el viaje de vuelta a casa aprovecho para pensar en como han sido estas semanas en Canada y hacer un repaso de todo lo vivido y escalado. Pasamos la primera semana del viaje en los Bugaboos, una parque nacional cercano a Banff repleto de imponentes agujas de granito. Esta zona es conocida por los norteamericanos como “la Patagonia de los pobres” porque el tiempo es casi tan malo como en el sur de Argentina y, para ellos, el viaje es mucho mas económico. Tuvimos mucha suerte y pudimos escalar todos los días que estuvimos allí. Hicimos algunas clasicas como la Northeast Butress del Bugaboo Spire, una via de unos 500 m de granito de una calidad excepcional que acaba en una de las cumbres emblemáticas de la zona.

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Después viajamos hasta Squamish, una pequena localidad de la costa oeste Canadiense, situada a orillas del Pacífico y rodeada de montañas cubiertas de frondosos bosques de variada vegetación que amenaza con “comerse” las paredes del Great Chief. Aquí escalamos vías como Angels Crest, St. Vitus Dance y la gran claásica de la zona el Split Pilar del Grand Wall. Esta última vía es bastante conocida en toda Norteamerica por la calidad de su roca y la verticalidad de sus fisuras, sobre todo el diedro-fisura del largo que da nombre a la vía. Esta tirada tiene unos 40 m de longitud en la que se alternan tramos de bavaresa con empotramientos de manos y puños a lo largo de una fisura vertical y con pequenos tramos desplomados. dsc03920-pequeDesde el camping situado en la base del Grand Wall se podían oir los gritos de placer y/o sufrimiento de todos los que iban alcanzando los parabolts de la reunión. En resumen, uno de los mejores largos de Squamish incomparable con las fisuras a las que estamos acostumbrados en la Península.

Al comprobar que la prevision meteorológica de los próximos días en Squamish nos iba a hacer pasar mas tiempo en las cafeterías del pueblo que en las paredes, decidimos hacer unos kilometrillos -2000 aproximadamente- y viajar hasta Wyoming (USA) para escalar en la Devil’s Tower (Torre del Diablo). dsc03981-pequeEste monolito de roca de origen volcanico se encuentra en medio de enormes praderas verdes salpicadas de abetos  surcadas por pequeños ríos. Los indios nativos de la zona pasaban los inviernos cazando, pescando y venerando a sus dioses en esta zona ya que consideran la Devil’s Tower como un lugar sagrado. Al principio no teníamos muy claro si merecería la pena esa paliza de coche para escalar en un sitio en el que las vías no miden mas de 150 m pero, en cuanto vimos la torre, la cosa quedo bastante clara. Se trata de un cilindro casi perfecto que emerge de la llanura que la rodea y que se encuentra completamente surcado por fisuras y diedros de casi todas las dificultades. Escalamos la vía Soler para calentar y tomar contacto con la roca de la Torre y después nos fuímos a la vía El Matador. dsc03996-pequeEsta es la gran clásica de la Torre, se hizo famosa por las fotos de la ascensión en solo integral de Catherine Destivelle. El segundo largo es un doble diedro de 45-50 m que te obliga a abrir las piernas al máximo (por lo menos en mi caso) casi desde el primer metro hasta la llegada a la reunión y después continúa con más largos de empotramiento en fisuras excepcionales.

Después de esto y de unos días viendo “rodeos”, bisontes y todo tipò de animales en el parque nacional de Yellowstone, regresamos a Squamish para despedirnos de Canadá repitiendo el Split Pilar y comenzar el viaje de regreso a casa.

CHOGORI

Hola de nuevo, mañana salgo hacia Canadá con Carlos y Carmen para escalar en roca en los Bugaboos y Squamish, os iré contando todo lo que hagamos.
dsc03766-pequeAntes de esto, además de hacer kilómetros de unas montañas a otras, he tenido tiempo para escalar unos días cerca de casa, en el Circo de Gredos. Aprovechando que ha llegado Fidel para reforzar la plantilla del refugio, una de las tardes que él estuvo libre, nos acercamos a la Pared del Refugio para entrenar un poco. Esta pared esta situada muy cerca del Elola a unos 10 minutos de aproximación. Miguel Ángel Vidal, Carlos Gallego, Oscar Morales y otros amigos se encargaron de abrir, durante los 80´s y 90´s practicamente todas las lineas escalables. La pared mide unos 100 m y se caracteriza por tener una primera parte más vertical o desplomada, dependiendo de la vía, y después pierde inclinación progresivamente. Las dos clásicas de cierta dificultad son la Vidal-Caballero y la Chogori.
Ambas superan en sus primeros largos dos techos bastante espectaculares. Empezamos por la Vidal-Caballero que actualmente está reequipada con parabolts. Al segundo intento, tanto Fidel como yo, encadenamos el largo (más o menos 6c). Para que calentase Fidel estuvo perfecto pero yo baje con los antebrazos “pidiendo el cambio”. Como se trataba de entrenar un poco le propuse a Fidel que intentásemos el primer largo de la Chogori.
Cual fue mi sorpresa cuando Fidel aceptó sin pensárselo demasiado, ya me veía haciéndome un estribo con una cinta y utilizando todo tipo de artimañas para superar el techo. Teníamos alguna referencia de escaladores como José Manuel Palacios (Bolo) que había intentado liberarlo hace algunos años y nos dijo que podía andar en torno al 7a.
dsc03797-pequeNos pusimos a probarlo y después de un par de intentos nos dimos cuenta de que con un poco de suerte y usando todos los “trucos de alpinista” que pudiesemos juntar entre los dos; empotra una rodilla allí, encaja el gato en la fisura, agarra aquel microcanto que es medio bueno, etc. tal vez pudieramos encadenarlo…
Dos intentos más y ambos pasamos por el techo y llegamos hasta la cadena del descuelgue con cierta dignidad. Finalmente lo habíamos encadenado y ya teníamos excusa para disfrutar de unos vinitos después de la cena en compañía de los amigos del refugio Elola. CONCLUSIÓN: EL CIRCO SIEMPRE TE SORPRENDE.
Hasta pronto.

LA VIDA NÓMADA

En los últimos dos meses he pasado de los glaciares del macizo del Mont Blanc a la oeste del Naranjo o las agujas de Bavella en Córcega.

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Desde que fuí por primera vez a los Alpes y ví a un guía de alta montaña con sus clientes en la Mer de Glace deseé poder ejercer esta profesión. Cuantas veces soñé con esa vida nómada en la que pasase los inviernos escalando en hielo cerca de casa, en Gredos o Pirineos, las primaveras y los otoños disfrutando de la roca de la Pedriza, Riglos o Galayos y los veranos viajando sin cesar de un sitio a otro, de los Alpes a los Andes o el Pirineo acompañando a mis clientes en todos sus sueños. Qué lejos veía todo esto durante tantos años y, aún más, teniendo en cuenta que mi lugar de residencia habitual es Toledo, una ciudad bastante alejada de las principales cordillerras ibéricas. Poco a poco, han ido pasando los años y paso a paso he ido escalando una de las vías más duras de mi humilde curriculum; dedicar mi vida profesional a las montañas. Hoy en día me siento orgulloso de ser uno de los guías de alta montaña españoles que dedica toda su actividad laboral a esta profesión. En las últimas semanas esto me ha permitido vivir sensaciones muy intensas junto a clientes a los que he acompañado en vías como la Murciana o el Vuelo del Dragón en el Naranjo, Montaner-Vicente de Ansaberé o Sureste clásica del Midi.

dsc00074-pequeDurante estas escaladas he conocido gente excepcional que tenía un sueño y me ha permitido ser participe de su consecución. Cuando alcanzamos la cumbre y veo las caras de las personas a las que acompaño recuerdo la suerte que tengo de poder dedicarme a algo tan gratificante como este trabajo. Tal vez no sea la profesión mejor remunerada pero, en lo que respecta a lo emocional, no la cambiaría por ninguna otra.

Durante estos viajes, además de disfrutar escalando con mis clientes, he tenido la suerte de coincidir con otros compañeros y amigos como Iker y Eneko o Pou o Simón Elías y los chicos del Equipo Nacional de Alpinimo (ENA). Es impresionante la motivación y la ilusión que transmiten todos, tanto es así que, estos últimos días, incluso estoy pensando en empezar a entrenar un poco aunque me temo que, como dicen en La Mancha, “donde no hay mata no hay patata”.

MIRADA ATRÁS

He vuelto a olvidarme de mi compromiso con este blog y he dejado pasar varias semanas desde la última vez que escribí en él. La verdad es que, gracias a las buenas condiciones para la escalada en hielo y mixto de este invierno, apenas he tenben-point-fiveido tiempo de ponerme frente al ordenador para escribir sobre algunas de las cosas que he ido haciendo. En estas últimas semana he podido disfrutar de la compañía de Guzmán, Oscar y Fidel en un viaje a Escocia en el que, a pesar del mal tiempo, conseguimos escalar una de las mejores vías del Ben Nevis; Point Five Gullly (V/5). La verdad es que durante el viaje hubo más días de visitas a los supermercados y pubs de Fort Williams que a la cara norte del Ben Nevis pero finalmente, a base de paciencia, obtuvimos nuestra recompensa y pudimos escalar la que para algunos (sobre todo los Escoceses) es la goulotte más bonita del mundo.
largo3-point-fiveDespués de este viaje, volví a casa, al Circo de Gredos, con ganas de retomar algunos proyectos que tenía pendientes desde hacía bastante tiempo, entre ellos estaba repetir la vía Welcome to the Violence (IV/5 ó M5+). Ya llevaba varios años mirando con los prismáticos su trazado desde el refugio e intentando convencerme de que a pesar de que no huibiese mucho hielo se podría escalar. Casualmente esta vía fue abierta por Bolo y Esther después de un viaje a Escocia por lo que pensé que a nuestro regreso del Ben Nevis y, aprovechando que la vía parecía estar en mejores condiciones que en los últimos inviernos, podría ser un buen momento para intentarlo.

llegando-a-welcomeHice una llamada a Jorge y, a pesar de que en el primer momento se resistió a mi propuesta, a última hora del día me llamó para confirmarme que nos veríamos el día siguiente a primera hora de la mañana en Gredos. En unas tres horas subimos hasta la base del Cuchillar de las Navajas y nos plantamos debajo de nuestro objetivo. El primer largo mide unos 45 metros y no tenía más de 2 ó 3 cubiertos de hielo. A pesar de ello, tenía unas ganas irresistibles de comenzar. En cuanto empecé a empotrar las hojas de mis piolets en las fisuras de los primeros metros me dí cuenta de que no era tan fiero el león como nos lo habían pintado, en todo momento se podían colocar buenos seguros, los piolets inspiraban tranquilidad colocados sobre buenos gancheos y la verticalidad de la vía y los movimentos atléticos hacían que disfrutase de cada metro. largo1-welcomeFinalmente, llegué a la repisa de la primera reunión deseando que el largo durase otros 40 metros iguales a los anteriores. Después de unos cuantos años pensando en esta vía y este largo, por fín me encontraba en la primera reunión, habíamos desvelado el secreto de la Welcome y ya solo nos quedaban otros dos largos más fáciles para conseguir escalar esta vía. Todo sucedió como estaba previsto y por fín alcanzamos la soleada cresta del Cuchillar de las Navajas y disfrutamos de las vistas de la vertiente sur entre risas y abrazos.

 

hugo-norte-almanzorCuando parecía que el invierno llegaba a su fin y que había que cambiar los crampones por los pies de gato. La semana pasada el Circo de Gredos volvió ha sorprenderme y me regalo otro de esos días inolvidables. Esta vez la vía fue una de las clásicas de Gredos, la norte del Almanzor pero el compañero era excepcional; Hugo Morales, el hijo de 10 años de Oscar. En su último cumpleaños le prometí a Hugo que este invierno subiría con él al Almanzor y, como lo prometido es deuda, aprovechamos las vacaciones de Semana Santa para hacer la ascensión. La verdad es que al principio no sabía con seguridad si subir por la normal, la canal este o la norte, quería que Hugo se lo pasase bien y disfrutase del día sin tener que “pelear” demasiado. En cuanto dejamos el refugio la duda quedó resuelta, Hugo daba por hecho que íbamos a escalar la Norte y no iba a yo a quitarle esa ilusión. Ya me hubiese gustado a mi tener la tranquilidad y la serenidad que muestra Hugo cada vez que salimos a escalar, aún no le he visto ponerse nervioso o dudar ante algún paso de una vía. con-hugo-almanzor2Con la misma soltura con la que escala las placas de granito de la Pedriza o la Cabrera, clavaba su piolet en cada metro de hielo de la norte del Almanzor, parecía que llevaba años haciéndolo y realmente era su primera vez. En dos horas y media desde el refugio, llegamos a la cumbre del Almanzor. Después de los correspondientes abrazos, fotos y risas nos comimos el bocata que nos había preparado Oscar y comenzamos el descenso para encontrarnos con él y con Victor (segundo hijo de Oscar) lo antes posible. Otra vez más abrazos y risas y a celebrarlo todos juntos al refugio, si es que al final, lo nuestro más que escalar es celebrar lo que escalamos.

 

Hasta pronto….

EN EL CIRCO TAMBIÉN SE ESCALA

A pesar de que no suelen aparecer muchas noticias en foros y páginas web especializadas, este invierno en el Circo de Gredos también estamos dejando romas las puntas de nuestros piolets y crampones.

De camino al Circo

De camino al Circo

 

Actualemente se encuentran en buenas condiciones todas las cascadas de la parte inferior del Cuchillar de las Navajas; Hércules, Chachi, Yo sucio, Araña, etc. y otras clásicas que llevaban tiempo sin formarse como Psicosis o Colza suprema. Además de esto, la semana pasada, junto a Oscar Morales he tenido la suerte de repetir Matto Grosso (III/4, M5).

 

 

L1 de Matto Grosso

L1 de Matto Grosso

 Esta es una vía de roca situada en “la pared del refugio” que hasta ahora solo se había escalado una vez en condiciones invernales. El segundo largo de esta vía recorre un espectacular diedro en el que, después de los primeros 8 metros, el hielo va dejando paso a la roca y acabas gancheando en la fisura del fondo del diedro y en los matojos cercanos.

Unos días después, junto a Javier Costa, hicimos un intento a una nueva línea situada en el lado izquierdo del Escudo, el resultado fue un par de preciosos largos de hielo hasta llegar al pie de un desplome que, ante la imposibilidad de protegerlo debidamente, hizo que nos bajásemos a descansar y reponer fuerzas en el refugio.

 

 

Javier en la cumbre del Sagrao

Javier en la cumbre del Sagrao

Al día siguiente (martes, 17) nos fuímos a explorar el Cuchillar de las Navajas y, cuando parecía que íbamos a llegar andando hasta la Portilla Bermeja sin escalar nada, nos metimos en una goulotte situada a la derecha de la norte del Sagrao y salieron un par de nuevos largos a los que hemos llamado “La última línea” (110 m, IV/3, M3).

 

Pero la guinda a este pastel de escaladas la pusimos el miercoles 18. A Oscar le costo muy poco convencerme para que nos quedásemos un día más en el refugio y hacer un nuevo intento a esa vía del Escudo de la que ya he hablado. Esta vez fuímos mejor “armados”. A mi me apetecía volver a intentar ese tercer largo del que me había bajado dos días antes. Por ello, escalé el primer largo y Oscar superó el colmillo de hielo que colgaba en el desplome situado a la salida de la primera reunión. 

 

Inicio del último largo

Inicio del último largo

Después de la 2ª reunión, tuve que superar unos pasos de mixto delicado y a continuación llegué al abalakov del que me había bajado dos días antes después de estar más de una hora “pegándome” con la nieve polvo amontonada bajo el desplome. El amigo Oscar me paso el taladro por la cuerda que habíamos dejado libre y me tocó currar un rato hasta que el acero de los parabolts hizo que bajase mi nivel de agarrotamiento cerebral. Después de tomarme un té tranquilamente y recibir los ánimos de mi compañero, decidí enfrentarme a lo que me quedaba de largo para huir de la mochila con más de 5kg entre taladro, termo, etc. con la que tendría que superar el desplome si Oscar me daba el relevo.

 

 

Bajo el desplome

Bajo el desplome

Con un par de gancheos sobre una pequeña estalactita y algunos apoyos de los crampones en pequeñas regletas, conseguí superar el paso y meterme en la chimenea que me conduciría al final del largo. Tras unos cuantos metros espectaculares entre bloques empotrados y estalactitas de hielo, salí de la chimenea y monté la reunión en las rocas situadas justo al final de la “vía del tren” (verano). Cuando Oscar alcanzó está reunión, con un abrazo y unas risas celebramos la nueva apertura, aún no sabemos como se va a llamar “la niña”, ni siquiera le dimos mucha importancia a la dificultad pero, por si a alguien le apetece repetirla, creemos que puede ser: 140 m, III/4, M5+.

 Finalmente, el verdadero resultado de la vía fueron dos días de amistad, risas, emociones, escalada, diversión y un montón de tiempo de ilusiones puestas en esta y otras sublimes líneas con las que “El Circo” nos tiene enamorados.

Hasta pronto.

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